Regreso
con
la
lluvia
a mis antojos livianos.
Ojos de agua,
que
me
aplastan o reducen.
Cuerpo de estatua,
que
me
da la sombra o sosiego.
"No me dejes perder
lo que he ganado",
fuego y deseo
de noches
revestidas de ciudad
y luna llena.
Boca de lluvia,
que
me
da el placer.
Manos de acento,
que
me
recorren y exploran.
"Que no se acabe nunca
la madeja del",
fuego y deseo
de días
aventureros
y eternos de sol.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
jueves, 18 de septiembre de 2008
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