Solo,
desviando el aura de felicidad
hacia el abismo
terrenal o infernal,
- tanto da -,
acariciado otra copa
y,
en la otra orilla
del humo de un cigarrillo,
se alejan las ideas
de mi estancia en este paraje.
Por todo ello pienso en ti,
que ahora no estás,
apoyado en la vigas de mis muslos.
Desnuda mi voluntad
entre unas horas
ha perecido el deseo
carnal o visceral,
- tanto da -,
topando con la noche
y,
en el declive del alba,
me abandona la ilusión
del recuerdo ausente.
Por todo ello pienso en ti,
que ahora no estás,
haciendo vibrar mis cuerdas.
Cuanto más grande mejor.
¡ Para qué mirar interiores !
Palidecen los granos en la espiga,
barro o tierra,
- tanto da -,
asociando conjuros
de sales, de cielos, de nada
y,
en las guirnaldas de mis pensamientos,
aparece la sombra trivial.
Por todo ello pienso en ti,
que ahora no estás,
adormeciendo mi canto y mi llanto.
Enjugando pasiones
junto al agua que canta,
aparece la calma
entre notas musicales,
fuego o llama,
- tanto da -,
coincide el vino con el agua
en aroma, color y rabia
y,
en las estrellas,
trementina de colores,
enciende mi ansia.
Por todo ello pienso en ti,
que ahora no estás,
aguardando de puntillas tu tardanza.
La suerte no respira en el umbral.
Despedía saludos a la hora más cruel,
día o noche,
- tanto da -,
cabriolando cascabeles
y,
en las esquinas suenan las voces
mientras pienso en ti
que ahora no estás.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
viernes, 13 de febrero de 2009
sábado, 31 de enero de 2009
POR LA MAÑANA
Se despertó.
Se levantó.
Salió.
Entró.
Se sentó.
Se levantó.
Se limpió.
Tiró.
Se lavó.
Se cepilló.
Se secó.
Salió.
Entró.
Se vistió.
Salió.
Entró.
Se peinó.
Salió.
Cerró.
Entró.
Preparó.
Desayunó.
Recogió.
Fregó.
Se secó.
Salió.
Salió.
Cerró.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
Se levantó.
Salió.
Entró.
Se sentó.
Se levantó.
Se limpió.
Tiró.
Se lavó.
Se cepilló.
Se secó.
Salió.
Entró.
Se vistió.
Salió.
Entró.
Se peinó.
Salió.
Cerró.
Entró.
Preparó.
Desayunó.
Recogió.
Fregó.
Se secó.
Salió.
Salió.
Cerró.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
FIRME
Yo no te quiero piadoso
ni abnegado.
Firme.
Te quiero firme
en mi flanco.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
ni abnegado.
Firme.
Te quiero firme
en mi flanco.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
sábado, 24 de enero de 2009
HOMBRES
Me gustáis vosotros,
hombres temerosos de vosotros mismos;
con vuestro sexo como coraza,
con vuestra vulnerabilidad como destreza,
zafados al enjuto vaso derramado de vino
en mesa de desnudo mantel.
Me asombráis vosotros,
hombres pensativos,
encerrados en vuestros muros
con el tacto del alacrán, de la avispa,
con la vista desnuda,
alejada allá, en el más allá.
Y vosotros, hombres sin piedad,
ateos, profundos, oscuros,
que derramáis mi perspectiva por los suelos,
sin alientos, desenvainados,
me amalgamáis
con las fuerzas del ídolo más querido
y más odiado.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
hombres temerosos de vosotros mismos;
con vuestro sexo como coraza,
con vuestra vulnerabilidad como destreza,
zafados al enjuto vaso derramado de vino
en mesa de desnudo mantel.
Me asombráis vosotros,
hombres pensativos,
encerrados en vuestros muros
con el tacto del alacrán, de la avispa,
con la vista desnuda,
alejada allá, en el más allá.
Y vosotros, hombres sin piedad,
ateos, profundos, oscuros,
que derramáis mi perspectiva por los suelos,
sin alientos, desenvainados,
me amalgamáis
con las fuerzas del ídolo más querido
y más odiado.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
RELIGIOSO O GRIS DE HUMO
Te noto,
despacio,
con halo
y perfume de tierra roja.
Religioso o gris
de humo;
con esa calma
en las mañanas
de lluvia
y ese ajetreo
de descabellar árboles verdes.
Con esa gracia de fogón
recién encendido,
- café, libro -,
en la hora de la rememoria
cuando el hogar
es un cojín
respaldado por un rincón
y un vacío.
Transeúnte y hurtado
de hojas
de agua
y de sol;
despidiendo o despedido
hacia aquí
o
hacia allá,
bajo las enaguas
de mi mesa
y sumido en el recuerdo
de la niñez.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
despacio,
con halo
y perfume de tierra roja.
Religioso o gris
de humo;
con esa calma
en las mañanas
de lluvia
y ese ajetreo
de descabellar árboles verdes.
Con esa gracia de fogón
recién encendido,
- café, libro -,
en la hora de la rememoria
cuando el hogar
es un cojín
respaldado por un rincón
y un vacío.
Transeúnte y hurtado
de hojas
de agua
y de sol;
despidiendo o despedido
hacia aquí
o
hacia allá,
bajo las enaguas
de mi mesa
y sumido en el recuerdo
de la niñez.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
sábado, 17 de enero de 2009
FLAM - GEL - SAL
A frec,
amb els ulls clucs,
mà i mà,
pas i pas,
a poc a poc.
Un bes,
bla,
dolç,
i un xic de tu
i un xic de mi.
Tots dos, un cos al sòl.
Em pots dir sí.
Em pots dir no.
Et puc fer goig
i et puc no fer molt.
Tu, llet.
Jo, mel.
No en tic prou.
Un poc de crit.
Un poc de pau
i fam,
i fred,
i por,
i nit,
i cel.
Ets foc i vi.
Sóc llum i llamp,
i boig,
i fum,
i vers,
i ball.
El teu pit...
rusc,
flors,
ors,
nius.
Les mans...
llaç,
món,
nau,
lluc,
brin.
I creix en tu i en mi,
amb seny,
el cant i la veu
com un joc:
flam - gel - sal.
(Barcelona, molt de temps ja)
amb els ulls clucs,
mà i mà,
pas i pas,
a poc a poc.
Un bes,
bla,
dolç,
i un xic de tu
i un xic de mi.
Tots dos, un cos al sòl.
Em pots dir sí.
Em pots dir no.
Et puc fer goig
i et puc no fer molt.
Tu, llet.
Jo, mel.
No en tic prou.
Un poc de crit.
Un poc de pau
i fam,
i fred,
i por,
i nit,
i cel.
Ets foc i vi.
Sóc llum i llamp,
i boig,
i fum,
i vers,
i ball.
El teu pit...
rusc,
flors,
ors,
nius.
Les mans...
llaç,
món,
nau,
lluc,
brin.
I creix en tu i en mi,
amb seny,
el cant i la veu
com un joc:
flam - gel - sal.
(Barcelona, molt de temps ja)
MIEL, CÁNTARO, BARRO
Te deslizaste
- tarde tormenta -
sobre mi cuerpo
en acongojado
desespero
de seda, después metálico,
como argollas carcelarias,
en un salto
de penumbra
fresca.
Lloraste provisto
de ojos sin luz.
No podía pedirte
ni que me soltaras
ni que siguieras arriesgado
a mi suplicio o tormento.
Abandoné
- guarida de silencio -
tu estancia,
caminando,
pies descalzos,
ausente de tus miradas
hurtadas,
de tu panal,
miel,
cántaro,
barro.
No quería despertar
mi abstracción
simple,
fija,
celosa,
ni negarme
tus roces de sal,
de brisa.
Fuego, alma,
peldaño de arcilla,
¡ déjame caminar sobre tu pecho !,
respirar de tu boca
el amargo celo
de mi conciencia
- fuera de tu lejanía -.
Farolillo de feria,
Apolo durmiente,
que el beso
- fragancia -
esculpa en tu frente,
de cera,
el día adverso,
la noche más luminosa.
Deja que te trague desde fuera,
con perspectiva de pájaro,
en mi castillo y mi escondite
rodeado de mis libros
- no todos los libros -
silencioso y orgulloso,
colérico y venerable.
Tu aire puro
no se encuentra
en las iglesias,
junto a la muchedumbre.
Ven con azote
sin mesura.
Ven con la cabeza
despeinada y el traje a jirones.
Ven solemne.
Deja que galope en tus sueños
sobre tus blancos muros
y llene de flores
tus praderas.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
- tarde tormenta -
sobre mi cuerpo
en acongojado
desespero
de seda, después metálico,
como argollas carcelarias,
en un salto
de penumbra
fresca.
Lloraste provisto
de ojos sin luz.
No podía pedirte
ni que me soltaras
ni que siguieras arriesgado
a mi suplicio o tormento.
Abandoné
- guarida de silencio -
tu estancia,
caminando,
pies descalzos,
ausente de tus miradas
hurtadas,
de tu panal,
miel,
cántaro,
barro.
No quería despertar
mi abstracción
simple,
fija,
celosa,
ni negarme
tus roces de sal,
de brisa.
Fuego, alma,
peldaño de arcilla,
¡ déjame caminar sobre tu pecho !,
respirar de tu boca
el amargo celo
de mi conciencia
- fuera de tu lejanía -.
Farolillo de feria,
Apolo durmiente,
que el beso
- fragancia -
esculpa en tu frente,
de cera,
el día adverso,
la noche más luminosa.
Deja que te trague desde fuera,
con perspectiva de pájaro,
en mi castillo y mi escondite
rodeado de mis libros
- no todos los libros -
silencioso y orgulloso,
colérico y venerable.
Tu aire puro
no se encuentra
en las iglesias,
junto a la muchedumbre.
Ven con azote
sin mesura.
Ven con la cabeza
despeinada y el traje a jirones.
Ven solemne.
Deja que galope en tus sueños
sobre tus blancos muros
y llene de flores
tus praderas.
(Barcelona, mucho tiempo ya)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
